Están un francés, un inglés y un español en un bar y de repente entra un tipo melenudo con barbas que se sienta tranquilamente en la barra alejado de los tres. En un momento dado, se levanta el francés y se acerca a la barra del bar para pedir unas cervezas, se queda mirando al tipo melenudo y de repente se da cuenta que es nada menos que Jesucristo, se le acerca y le dice: "Señor, por favor, tengo un grave cáncer, ¡sáneme se lo suplico!
Entonces Jesucristo lo toca, lo cura y le dice al oído, por favor no se lo digas a nadie que entonces no me van a dejar estar aquí tranquilo con mi cervecita.
El francés, emocionado, vuelve a la mesa y no puede evitar contar a sus dos compañeros lo sucedido. El inglés corre hacia Jesucristo y le suplica que le cure la fatal enfermedad que sufre, entonces Jesús lo toca con su dedo sanador y resignado queda esperando a que vaya el español a pedirle un nuevo milagro. Pero, pasa los minutos y el tercero no se mueve de la mesa, entonces Jesús, extrañado de que no le pida nada se acerca a él y le pregunta: ¿cómo que no me pides que te sane de tus dolencias? entonces el español, indignado, se levanta huyendo de la mesa y le grita:
¡a mí ni te acerques que yo estoy de baja!
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